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Cofavic Boletín Número 2 Febrero 2017

La impunidad se mantiene 28 años después

La sociedad venezolana aún está en la obligación de retomar las lecciones que dejó el Caracazo para no repetir, nunca más, ese episodio de violencia, dolor y muerte.
 Por esa razón, y a 28 años de los sucesos de febrero y marzo de 1989, COFAVIC llama la atención sobre la impunidad que ha prevalecido en los casos que se denunciaron ante la Corte Interamericana y cuyo dictamen se emitió en dos fases. En 1999 se expuso la sentencia de fondo, y en 2002 la Corte se pronunció sobre reparaciones y costas. La única sentencia que existe de carácter definitivo sobre el Caracazo la dictó el Tribunal Interamericano. 

Si bien el Ejecutivo Nacional pagó las indemnizaciones a las víctimas que acudieron a la Corte IDH en los términos planteados por este tribunal, COFAVIC considera que la indemnización es una parte de la reparación y no sustituye la justicia, y por ese motivo no ha abandonado la lucha y las demandas.  

Por ejemplo, luego de 28 años se han mantenido graves fueros de impunidad como el no haberse determinado responsabilidades en el Caracazo de manera definitiva, el ocultamiento y destrucción de evidencia, así como la utilización de mecanismos institucionales que impiden establecer garantías de no repetición.

En COFAVIC creemos que, luego de los sucesos de febrero y marzo de 1989, el país tuvo la oportunidad de analizar los hechos que dieron origen al Caracazo y ampliar la exigibilidad y el reconocimiento de los derechos humanos, por ello no es aceptable, que hoy día, la represión y las victimas vayan en ascenso al igual que la violencia.

Política de seguridad equivocada

 Muchas veces COFAVIC ha alertado y denunciado la política equivocada del Estado venezolano con respecto a la seguridad ciudadana pues se han cedido espacios vitales que solo deben estar bajo su control a grupos armados civiles y bandas delictivas. La creación de las denominadas “Zonas de Paz” y la aceptación de que líderes negativos, autodenominados “pranes”, gobiernen cárceles o territorios ha terminado fortaleciendo a quienes cometen actos delictivos.

28 años después, COFAVIC se ve en la obligación de recordar que la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en su sentencia vinculante e histórica para Venezuela de fecha 29 de agosto de 2002, relativa al Caso Caracazo Vs. Venezuela, dictaminó que: “el Estado debe adoptar todas las providencias necesarias y, en particular, las tendientes a formar y capacitar a todos los miembros de sus cuerpos armados y de sus organismos de seguridad sobre los principios y normas de protección de los derechos humanos y sobre los límites a los que debe estar sometido”. E hizo especial énfasis en que no se puede invocar pretextos de mantenimiento de seguridad pública para violar el derecho a la vida. Por último, recalcó que “el Estado debe garantizar que, de ser necesario emplear medios físicos para enfrentar las situaciones de perturbación del orden público, los miembros de sus cuerpos armados y de sus organismos de seguridad utilizarán únicamente los que sean indispensables para controlar esas situaciones de manera racional y proporcionada y con respeto a los derechos a la vida y a la integridad personal”.

Lecciones aprendidas: Una tarea pendiente

El Caracazo sigue siendo una lección para los venezolanos. Luego de 28 años de los sucesos de febrero y marzo de 1989 se mantiene la aspiración colectiva de procurar el establecimiento de la verdad y la justicia y que se constituyan los mecanismos para que haya garantías de no repetición, a través de la adecuación de planes de control de orden público de acuerdo con estándares internacionales, por lo que esto también constituye un punto pendiente en este caso y en otros casos de violaciones de Derechos Humanos en Venezuela.

COFAVIC aspira a que cada 27 de febrero se haga un reconocimiento, desde la perspectiva de los DDHH, a la memoria de las víctimas, la lucha de los familiares afectados y de los sobrevivientes, porque todo eso contribuye a la reconstrucción de la memoria histórica del país.

COFAVIC ratifica su firme voluntad de continuar trabajando al lado de las víctimas y fortaleciendo las capacidades de mujeres y hombres en Venezuela en el ejercicio de sus derechos humanos, promoviendo el Estado de Derecho y a favor de los principios de la democracia.

Aura Liscano, hermana de José Miguel Liscano, víctima del Caracazo, febrero-marzo de 1989:

“El Estado no ha aprendido la lección, si hubiera cumplido la sentencia de la Corte Interamericana seguramente hoy no veríamos tantos abusos. En cambio el pueblo sí aprendió y por eso a pesar de todos los problemas, de la escasez, la inseguridad, no creo que vuelva a ocurrir otro Caracazo, porque la gente del pueblo no quiere volver a vivir eso. Lamento, eso sí, que 28 años después se mantenga el maltrato a las víctimas, que sean revictimizadas. Eso no es justo”.

                                                      Fotografía: Walter Otto

Maritza Romero, hermana de Fidel Romero, víctima del Caracazo febrero-marzo de 1989:

“Yo veo que ahora la gente tiene mucho miedo, hay más temor de actuar, de denunciar. Ahora hay menos acceso a las instituciones, a las oficinas públicas y eso genera más letargo. Sin embargo, nosotros en COFAVIC seguimos trabajando para que el Caracazo no vuelva a ocurrir y que se vea toda la situación con perspectiva de DDHH”.

  Fotografía: Walter Otto

Hilda Páez, madre de Richard Páez, víctima del Caracazo febrero-marzo de 1989:
 

“Yo perdí a mi hijo durante los sucesos del Caracazo y no hay nada peor que eso. En 1989 los sucesos se concentraron en Caracas, pero recientemente se han registrado saqueos en varias zonas del país. Nunca imaginé que llegaríamos a este nivel de sufrimiento por la inseguridad, la escasez, la inflación. Yo he perdido a otros miembros de mi familia en manos del hampa. Pero acá seguimos con el espíritu de lucha porque no queremos que esa tragedia se vuelva a repetir”.

                                                                                                                                                                                                 Fotografía: Walter Otto

 
Yris Medina, esposa de Wolfang Quintana, víctima del Caracazo febrero-marzo de 1989:

“28 años después veo al país caótico, el deterioro es total. Los que vivimos la tragedia del Caracazo sabemos que ese momento fue muy difícil, muy duro, pero ahora hemos perdido la esperanza, la confianza, la entrega, la compasión. En COFAVIC procuramos mantener la fe y siempre ver la luz al final del túnel”.

Fotografía: Walter Otto

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