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Huérfanos de la salud | CAPÍTULO 4 | Un antibiótico ausente

Un seguimiento de 10 semanas en 271 farmacias de Venezuela reveló que las presentaciones pediátricas de la penicilina, medicamento esencial según las listas de la OMS y el Estado, apenas están disponibles para los padres que las buscan. Eso dificulta el tratamiento ambulatorio de enfermedades comunes de los infantes y los expone precozmente a la llamada resistencia bacteriana. La falta de esos productos además está asociada a un resultado: niños que podían ser tratados en casa, terminan en emergencias.
El microsite Huérfanos de la salud es el resultado de una investigación realizada por periodistas del Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, en alianza con reporteros de El Pitazo.

Sección 1

El último frasco del antibiótico que necesitaba Ivana para curarse de la bronquitis que padecía, se lo vendieron a su madre en una farmacia de Maracay, estado Aragua. Era el décimo establecimiento que Melissa Echandi había visitado en dos semanas en búsqueda de la medicina para tratar a su hija de cinco años de edad. Otra mamá, desesperada como ella, había llegado al local apenas minutos después para comprar el mismo producto para su bebé. Al ver que se agotó delante de sus narices estalló en un llanto frustrado. “La entendí porque yo tenía la misma necesidad y la misma angustia al ver que mi niña sufría con la enfermedad”, dice Echandi de 30 años de edad y quien reside en la localidad aragueña de Palo Negro, donde es dueña de un negocio de charcutería.Carencia de penicilina complica curación de niños con infecciones

La escena parecía extraída de un guión perverso, pero en la realidad venezolana los padres pocas veces ganan y habitualmente pierden cuando se trata de hallar medicinas básicas para sus hijos. Lo que Echandi se llevó en la cartera para su pequeña, que la esperaba en casa con fiebre, tos persistente y dificultades para respirar, fueron dosis de amoxicilina con ácido clavulánico, un derivado de un fármaco que revolucionó la historia de la medicina y de la humanidad con su masificación después de la segunda mitad del siglo XX: la penicilina. El producto ofreció cura a infecciones que durante años acabaron con la vida de millones de personas, aunque paradójicamente fue descubierto de manera accidental por el científico británico Alexander Fleming en 1928. Casi un siglo después, los medicamentos elaborados a partir de ese antibiótico pionero, aún figuran como la principal opción para combatir bacterias que provocan patologías de distinta gravedad en seres humanos y particularmente entre los niños, según protocolos internacionales y nacionales.

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