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El Gobierno está obligado a promover la convivencia y tolerancia con el ejemplo

“Alarmante”, así calificó el relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edison Lanza, la recién aprobada Ley Constitucional Contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia por parte de la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Según el experto, una de las razones de la alarma son las penas de prisión de hasta veinte años para quienes incurran en expresiones de odio y que son equiparables a un asesinato. También alertó que las sanciones son aplicables hasta contra los periodistas que publiquen alguna información contraria a los intereses de Miraflores y que, pese a la persecución, todavía preservaban algunas garantías para ejercer.

“Esto es mucho más grave, porque son tipos penales abiertos; se crean las condiciones para perseguir al enemigo interno y entrar a un Estado absolutamente totalitario”, expresó Lanza.

Acceso a la Justicia se une a la preocupación del relator de la CIDH, especialmente porque con dicha pseudoley la censura llega a los únicos espacios hasta ahora no controlados por el Gobierno, las redes sociales. Además, desde Miraflores se pretende decretar la paz, la convivencia, la tolerancia y el cese del odio sin dar el ejemplo.

Venezuela y 1984

Al estilo de la obra de George Orwell intitulada 1984 en la que el autor, imaginando en lo que se convertiría el socialismo, describe un Estado totalitario con un partido único en que el Gobierno hacía lo contrario a lo que promovía con su discurso, la “ley del odio” en realidad promueve la división, la intolerancia y la discriminación, pues fomenta la persecución o eliminación del que piense distinto o se exprese de una forma que no le guste al régimen, y crea una política pública dirigida al fortalecimiento de un partido único.

En 1984 el Ministerio del Amor reprimía y castigaba, el de la Verdad mentía y el de la Abundancia limitaba y controlaba los recursos. Los programas de los “Dos Minutos de Odio” en los que se expone al enemigo del Estado son muy parecidos a lo que se hace en Venezuela; claro ejemplo de ello es Con el mazo dando, el programa televisivo del constituyente Diosdado Cabello. Con la nueva ley se institucionaliza la obligación a los medios de crear espacios para transmitir lo que el Gobierno le indique para supuestamente fomentar la paz.

En Venezuela, a fin de lograr de verdad la paz y la convivencia, el conflicto y la polarización política, no se debe eliminar al otro, es decir, promover el odio, ni se debe mermar o limitar la libertad de expresión e información para que no haya mensajes contrarios al Gobierno, sino revisar qué está causando esa violencia y ponerle ¿solución a sus causas, no tratar de anular sus efectos.

Adicionalmente, el Gobierno y la propia Constituyente deben cambiar su discurso y su forma de expresarse, pues precisamente el lenguaje divisivo y violento que utilizan es el que ha llevado a la conflictividad del país a los niveles en los que se encuentran y que sólo se agravarán con una supuesta ley hecha para el enemigo.

¿Y a ti venezolano, cómo te afecta?

Si desde Miraflores se le dice al ciudadano que no puede odiar ni ofender a sus dirigentes y funcionarios, pero al mismo tiempo Diosdado Cabello emplea expresiones y calificativos como “marihuanita Guevara” para referirse al primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, y por otro lado, Iris Varela advierte que “tendrá que ser fusilado” quien, desde su punto de vista, ataque a Venezuela. ¿Qué mensaje se le está dando a la gente? ¿Por qué el Gobierno sí puede emitir ofensas y mensajes de odio y el resto no? ¿Porque tienen el poder? ¡Cómo puedes exigir respeto si no das el ejemplo!

La cosecha de tal siembra puede ser peligrosa en una sociedad en la que lamentablemente se está cultivando el resentimiento en lugar de valores y verdaderas formas de convivencia pacífica. En este sentido, la labor de instituciones como la Iglesia, las ONG y la propia familia es arduo y lo será aún más desde el día en el que un cambio político se concrete en el país.

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