Un año escolar trágico

6 de junio de 2019- El hambre que se incrementa en muchas familias es otro motivo de no asistencia a clases. Pero no solo de alumnos, también de profesores
Dentro de pocos días finalizará el año escolar. Uno de los lapsos más trágicos en la historia de la educación en Venezuela. La cantidad de horas perdidas de clase por circunstancias que no deberían ocurrir, sumado a la deserción permanente de estudiantes y docentes en todos los niveles de la educación.

La grave crisis en el sistema eléctrico que afectó a todos los estados del país obligó a la suspensión de clases por varias semanas. A ello se suma un fenómeno de la escasez de agua que viene siendo una de las causas principales de no asistencia a clases de los niños y niñas de los sectores populares. Una de las explicaciones frecuentes cuando se les pregunta la razón por la cual no asistieron es que no había agua para lavar los uniformes.

El hambre que se incrementa en muchas familias es otro motivo de no asistencia a clases. Pero no solo de alumnos, también de profesores. Padres que al no tener como garantizar el desayuno a sus hijos no los mandan a la escuela. Está demostrado en distintos estudios realizados que en las escuelas ubicadas en sectores populares, cuando funciona bien el programa de alimentación escolar, se reduce la inasistencia a clases. Cómo lo han expresado algunas madres públicamente, mandan a sus hijos no solo para que aprendan sino para que puedan comer algo que en casa no se les garantiza. Si la hiperinflación persiste la inasistencia a clases por hambre se incrementará.

Y otro factor no menos importante de inasistencia a clases es el caos existente en el servicio público de transporte. La falta de transporte dificulta mucho a padres y estudiantes llegar a la escuela. En algunos barrios las llamadas rutas troncales casi desaparecieron. Las personas deben caminar largos trayectos a veces peligrosos por ser zonas de alta delincuencia, para poder llegar al trabajo o lugar de estudio. En épocas de lluvia la situación se complica aún más y los peligros aumentan ya que escaleras y calles son más difíciles de transitar.

A la ya difícil situación se sumó las últimas semanas una nueva adversidad como lo es la escasez de gasolina. Tal situación viene produciendo más ausentismo escolar en todos los niveles educativos. En algunos estados como el Táchira universidades decidieron suspender clases. Similares decisiones adoptaron algunos colegios públicos y privados. En otros estados, decidieron dar un día clases y otro no.

Un monitoreo realizado a las declaraciones públicas de madres y padres refleja la gran angustia que viven millones de familias por las dificultades que tienen sus hijos para asistir a clases. Para muchos llegar ya al final de este periodo escolar es una proeza.

Salvo que haya un cambio político que abra las posibilidades de progreso, las perspectivas para el año escolar que se inicia en septiembre no son muy diferentes.

La situación para los jóvenes que cursan en las universidades no es muy diferente. Se agrava con el deterioro o eliminación de servicios como la ruta estudiantil o los comedores.

Este gobierno se ha especializado en colocar obstáculos a las familias más pobres del país. Con ello aleja las esperanzas de estudio de muchos niños, adolescentes y jóvenes. La defensa del derecho al estudio se convierte en una de las luchas más importantes por librar en Venezuela.

@marinoalvarado

Fuente: el universal.com

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