Deborah Van Berkel, presidenta de Sinergia: El liderazgo político es el responsable de darle una orientación política a las protestas ciudadanas

La presidenta de la asociación civil Sinergia, Deborah Van Berkel, opina que los venezolanos han dado una respuesta contundente de rechazo a la actual crisis que vive el país y de la cual son los principales afectados, pero la dirigencia partidista no le ha dado una orientación política a esa demanda ciudadana.

Cuando se le pregunta por qué los venezolanos parecen permanecer tan pasivos ante la más grave crisis económica, social y política que hayamos sufrido en al menos los últimos cien años, interrumpe para advertir que eso no es cierto. “Yo creo que la gente está muy movilizada, está muy molesta y protesta muchísimo. Hay un incremento de la protesta año a año en este país. De gente protestando y defendiendo sus derechos está lleno este país, y en situaciones en las que hasta han expuesto sus vidas. Aquí hay gente que todos los días sale a cerrar una carretera, a cerrar una autopista, a hacer protestas ante organismos públicos”, puntualiza.

“Lo que pasa es que esas protestas no tienen un canal a través del cual poder articular una respuesta más política a la situación. Lo que no vemos es una respuesta política articulada frente a esa necesidad”, precisó en la entrevista con Prensa Unidad Venezuela la presidenta de Sinergia, una organización no gubernamental que promueve la articulación, cooperación y creación de oportunidades de participación y fortalecimiento de organizaciones de la sociedad civil.

En su opinión, el liderazgo político es el “responsable de darle una lectura política y un acompañamiento y una orientación política” a las demandas de los ciudadanos.

“¿Quién ha estado al lado de la gente a la hora de la protesta? Hay algunos líderes políticos a quienes los hemos visto, pero no es la mayoría, y eso vale tanto para el partido de gobierno como para los de la oposición. Yo creo que los partidos políticos tienen empezar a pensar en la gente y a trabajar en la calle y no tanto puertas adentro. No es una cuestión de que cuando ven la necesidad, llaman a la gente y esta tiene que responder”, cuestionó.

“Las encuestas dicen un poco eso, de cómo ha bajado la aceptación de los partidos políticos, porque (la gente) no los ven al lado, muchas veces, de sus necesidades y protestas”, agregó.

“Tiene que haber un trabajo político más directo con la gente”, insistió, añadiendo que ha habido un esfuerzo de algunos líderes y de algunos partidos, pero “es insuficiente”.

Frente a ese descontento que pueda sentir algún sector de la población con respecto a los partidos políticos, lejos de propiciar su desaparición, lo que corresponde es realizar un trabajo a fondo para fortalecerlos. “Pensamos que la anti política le ha hecho mucho daño a este país. Necesitamos más bien muchos espacios de diálogo, de reflexión, de discusión política, porque lo ideal es que podamos resolver, con la menor cantidad de violencia y afectación a las personas, este conflicto, porque estamos en un conflicto muy grave”, advirtió.

“Insistimos: es necesario fortalecer las organizaciones civiles, fortalecer los partidos políticos y enfrentar toda la dinámica de militarización de la sociedad”, apuntó.

Conexión con la gente

Este trabajo de fortalecer a los partidos políticos se enfrenta a problemas de comunicación y organización entre la sociedad de base y las organizaciones partidistas.  Ese sentido, Van Berkel refirió que la comunicación de abajo hacia arriba es importante y no puede ser sustituida por otras formas, como por ejemplo los medios de comunicación. “Muchos líderes políticos pensaban que con una rueda de prensa y unas cámaras estaba resuelto ese problema”, acotó.

Las organizaciones políticas “deben buscar la manera de estructurar sus equipos locales, regionales (…) Deben trabajar con equipos de base y animar a la gente. Dar espacio a la gente para una participación activa y para que la gente se sienta reconocida y con un aporte”, recomendó.

“Darle más fuerzas y  más recursos a esos equipos para formarse y para trabajar juntos”, agregó.

Trajo a colación, como ejemplo, la suerte de abandono al que es sometido el voluntariado que participa en los procesos electorales. “Pero después que pasa eso (las elecciones) no hay ninguna comunicación de los partidos, no hay ninguna atención a esa organización de vecinos que siempre está dispuesta a colaborar. No se hace una reunión de formación, de actualización del tema electoral. Mucha gente se va apartando porque dice ‘me utilizan como mano de otra y después no nos toman en cuenta para más nada´”.

Organización vs control

Otro elemento que ha debilitado estas formas de organización ciudadana son las estructuras impulsadas desde el partido de gobierno – como los consejos comunales, las mesas técnicas del agua, las mujeres de barrio – que a su juicio constituyen más bien “mecanismos de control y de manejo de las necesidades fundamentales de la gente”.

“Los consejos comunales han venido anulando muchísimas iniciativas que se venían dando de manera natural en los barrios”, dijo Van Berkel, poniendo como ejemplo las organizaciones de vecinos y los multihogares, que fueron organizaciones de base propias para la atención de los niños de madres trabajadoras.

Con respecto al último ejemplo recordó que se trató de un modelo que surgió de la misma gente, que luego fue asumido por el Estado y  que este dejo morir desde el punto de vista burocrático, aunque en el barrio permanece el concepto.

La situación tampoco es fácil para las organizaciones que defienden el derecho a la participación en Venezuela. El más reciente informe del Observatorio sobre las garantías y ejercicio de los derechos de participación y asociación  en Venezuela, que conduce Sinergia, divulgado a finales de diciembre pasado, indica que 76 % de 50 organizaciones consultadas manifestó haber sufrido restricciones a la hora participar.

El informe recuerda que el derecho a la libertad de asociación – en especial el derecho a fundar organizaciones y asociaciones interesadas en cuestiones políticas y públicas – es un complemento esencial de los derechos amparados por el artículo 25 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

Aunque en al menos 56 artículos de la Constitución Nacional se consagra el derecho a la participación, las reformas legales hechas por la llamada “revolución” en la construcción de denominado “Estado socialista”, han restringido no solo el derecho a la participación, sino también los referidos a la protesta y a la huelga, advierte el informe.

15/1/2017 7:07pm

Publicado por  Prensa Unidad 

No es así…

No es así que vivimos en una decadencia que destruye gente, comunidades, hasta valores. A pesar de que sí es cierto que este es el percibir de mucha gente y de los medios en especial, esta impresión está demasiado generalizada y tapa los puntos positivos presentes. Cada crisis social, como hoy en día vivimos, trae como consecuencia una mayor percepción de lo negativo de la conducta humana. Pero deja de lado la resiliencia de miles de personas y especialmente de familias que luchan para su dignidad y supervivencia de cada día. Es con ellos que debemos preparar el futuro.

No es así que hay muchos ladrones entre nosotros y que los barrios son nidos de malhechores, como se puede falsamente concluir de tantos hechos de violencia que conocemos, compartimos y sufrimos. Felizmente, la gran mayoría de nuestra gente es sana y tienen las fallas de conducta que nos son comunes a todos los sectores sociales. La presencia de malhechores es felizmente una limitada minoría con un impacto demasiado valorizado. Su mayor presencia y violencia está en el comercio de la droga, alrededor de lo cual se construyen “los pranes” con todo su control, además de redes, colectivos y familias-malandro.

No es así que la gente se ha puesto floja, solamente dependiente de las dádivas y de becas humillantes y de las bolsas de comida que se reparten con poca o mucha eficiencia por medio de los Clap. La dedicación a preservar el acceso a la comida y la salud sobrepasan ampliamente lo normal esperado en una búsqueda frenética de horas y combinaciones sin fin, para combinarlo con los quehaceres del trabajo y estudio. Y felizmente las grandes mayorías lo logran sin que pueda entender cómo se combinan para llegar a eso.

No es así que las familias “amplias” como son la mayoría en nuestros sectores populares están desintegrados y pierden su referencia de convivencia y unión tan importante entre nosotros. En muchos casos es lo contrario y nacen actitudes más vigilantes con los menores de edad y observancia con los adolescentes para saber por dónde andan, con quién se reúnen y cómo ocupan el tiempo. Siempre me impresiona el amor y responsabilidad expresada a los recién nacidos, tanto por las madres que bendecimos los domingos en la capilla, como por los padres que andan con su cosecha en los brazos, expresando cariño y orgullo.

No es así que nuestra sociedad se ha entregado a lamentaciones, fracasos, desánimos y mal decires o quehaceres y se esconden y se desactivan en un letargo irresponsable. Las actividades que las comunidades inventan y estimulan para juntos crear un ambiente de mayor responsabilidad son frecuentes. Varios consejos comunales y grupos diversos mantienen iniciativas para sostener los hilos organizativos y el sentimiento de solidaridad. Junto a las actividades centenares de grupos ocasionales o permanentes son las burbujas autónomas y dan sabor personal y creatividad permanente y mucha esperanza para el futuro.

No es así que nuestra Iglesia solamente atiende lo espiritual e intensifica las oraciones que alivian  los sentimientos de desesperanza y tristeza. Lo hace y la gente lo necesita profusamente. Pero hace mucho más en sus centros escolares y de salud, desde hace mucho tiempo. Y qué decir de las vicarías de hermanas en una veintena de los barrios más pobres de Caracas, que reciben en el programa “Acompañando en la Esperanza” algunos recursos económicos para repartir con su sabiduría y experiencia entre las necesidades más apremiantes. Miles de desayunos, almuerzos y meriendas llegan frecuentemente sin mucho ruido pero con gran delicadeza donde deben llegar. Y nos alegra que algunas parroquias organizan colectas de comida para apoyar a sus hermanos en necesidad.

No es así que la clase media y profesional que en parte está en gran crisis, se despreocupa de su responsabilidad social, especialmente con los sectores populares. Con orgullo observé en los días de Navidad los centenares de fundaciones, grupos, personas e iniciativas de empresas que de manera generosa organizaron y recaudaron recursos para compartirlos con los que también tienen necesidad de celebrar las navidades.

Y así podría seguir enumerando realidades y vivencias que abren sin duda esperanza del futuro,

Por eso: buen año 2017

Publicado por El Nacional 

La pasión por construir ciudadanía

Por Douglas Zabala

En medio de esta crisis política, social y con mayor dramatismo económica, casi de forma silente en el país, se ha venido gestando un reagrupamiento de nuevos mecanismos de participación política y ciudadana. La polarización de estos últimos años mantiene agobiada a la sociedad, sin darle solución a la misma crisis que la aniquila. Cada vez es más insistente la reaparición de nuevos factores políticos y nuevas conductas, en el accionar con las comunidades hambrientas de todo, incluso necesitadas de nuevas actitudes para asumir los cambios.  Quizás por eso, en Maracaibo, a nadie le deba extrañar que estén surgiendo iniciativas, donde el énfasis sea puesto en la construcción de un nuevo tipo de ciudadanía.

Ya durante el siglo XVII, Jean Jaques Rousseau, en su obra “El Contrato Social”, consideraba necesario la intervención de los ciudadanos en la toma de decisiones públicas, de modo que no se limitara a participar en elecciones solamente. Rousseau describía la participación como un proceso de aprendizaje necesario, para sentar las bases de un contrato social. Desde aquellos días, la participación ciudadana y el esfuerzo por construir ciudadanía, ha sido vista como un enemigo peligroso para los gobernantes y el poder absolutista del Estado.

Aquí en Venezuela, las experiencias participativas de la ciudadanía, tienen cierta relevancia a partir del inicio de la instauración del régimen de democracia representativa, que conocerían los venezolanos después de 1958, y de forma muy particular con la promulgación de la Constitución de 1961. Con el desarrollo de éste ordenamiento jurídico y las iniciativas impulsadas por los partidos políticos, que acompañaban este proceso de cambio democrático, Venezuela incorpora exitosas experiencias de participación ciudadana; pero pagando el precio de un amplio clientelismo político, que hizo crisis en el sistema político y social.

A partir del 1989 entra en vigencia un conjunto de leyes, entre las que se destacan: Ley de Elección y Remoción de Gobernadores, Reforma de la Ley Orgánica del Régimen Municipal y la Ley Orgánica de Descentralización, de Limitación y Transferencia de Competencias del Poder Público. También se incorporaron otras iniciativas legislativas, que contribuyeron al hecho participativo y democrático, afianzando con esto, el proceso de descentralización que se había iniciado en la década de los 80. Leyes como la Ley del Fondo Intergubernamental para la Descentralización (FIDES) y la Ley de Asignaciones Económicas Especiales.

Con la vigencia de la Constitución Bolivariana, se establecen un conjunto de preceptos constitucionales y legales, que se orientan al desarrollo de una sociedad democrática, participativa, protagónica y pluralista. La revalorización de la participación en el campo social, desde la óptica constitucional, se inscribe en un proceso donde se busca afianzar los aportes, que la ciudadanía debe hacer a la nueva gerencia pública, y esto significa que su objetivo primordial seria lograr, una mayor eficiencia en las organizaciones, con el objetivo de ir avanzando en el proceso de construcción de ciudadanía.

Ahora bien, esta construcción de ciudadanía, no se decreta desde arriba, ella implica un largo proceso de aprendizaje, y se transforma en un hecho cultural, sus frutos no se obtienen de inmediato, y como proceso, implica una cotidianidad que se asume cuando se asiste a reuniones, cuando el ciudadano deposita su voto, manifestando en las calles a favor o en contra de una propuesta determinada; en fin, en cada acto donde ejerce y recupera su condición de ciudadano.

Quienes se oponen a la construcción de ciudadanía, libre, democrática, inclusiva y protagónica, contraponiéndole a estos valores la tutela mediatizada del Estado, a través de mecanismos sectarios y excluyentes, bajo formulas no preestablecidas por nuestra constitución, sólo buscan perpetuarse en el poder, convirtiéndose así mismo en un obstáculo para el desarrollo de la sociedad y la misma democracia. De allí, que lo más identificado con una política de cambio social, dentro y fuera de las organizaciones partidistas, en las instituciones del Estado y al margen de ellas, sea el esfuerzo que hagamos en la construcción de ciudadanía.

Quizás esa sea la razón, para que hoy, infinidades de agrupaciones no gubernamentales en el país, hayan comenzado a promover la construcción de ciudadanía, como mecanismo alterno a los tradicionales esquemas de integrar al individuo al accionar político y social.

De forma incipiente, pero con mucha firmeza, nuevos movimientos sociales se están abriendo paso con este propósito. Foro Cambio Democrático, Ciudadanía Activa, Funda Humanos, Mujeres por la Libertad, Red de Organizaciones Vecinales de Baruta, Consorcio Justicia y Desarrollo, Expresión Libre, Grupo La Colina, Frente por la Defensa del Norte de Caracas, Voluntarios Abriendo Caminos, Parlamento Educativo, Región Insular Futuro y Desarrollo, Sinergia y Aragua Sin Miedo, entre otros en el país, comienzan a dar fe de ello.

Aquí en el Zulia se abre paso un interesante Movimiento de Construcción de Ciudadanía, ellos han asumido el reto de llamarse PASION POR MARACAIBO. Este movimiento   liderizado por el zuliano, Carlos Alaimo, un médico y empresario, vinculado a los medios impresos, televisivos y radiales, anda si tanto alarde ni aspaviento, desarrollando un “Movimiento de Voluntarios para la Construcción de Ciudadanía”, junto a un grupo de experimentados dirigentes sociales, sindicales, gremiales, comunitarios y jóvenes universitarios.

Habrá que seguirle la huella a esta iniciativa ciudadana, en esta pasión por construir ciudadanía y hacer de Maracaibo, una ciudad donde nos sintamos orgullosos de ser sus ciudadanos.

La mística de los DDHH

Rafael Uzcátegui | Se acerca otro 10 de diciembre, fecha en la cual se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos, un tema que como consecuencia del impulso y mística de muchos activistas anónimos del mundo entero, se ha convertido en un tema políticamente correcto en la opinión pública.

Sobre la vocación que los anima a muchos de ellos David Fernández, miembro del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) de Colombia, ha escrito un texto que merece ser citado en extenso, lo cual haremos a continuación, titulado “El origen y la mística de los derechos humanos”. Colombia, en su larga travesía hacia la paz, conoce en carne propia la entrega de muchas personas que, en medio del conflicto, entregaron su propia vida para labrar la dignidad en la vida de los demás:

“En los orígenes de la vocación por la defensa de derechos ajenos se encuentra una experiencia humana concreta, generalmente un rostro. La vocación de los defensores de derechos humanos se inicia como la vida: en un grito sentido en carne propia. Porque la opción por los derechos humanos, por la justicia, por combatir la violencia y el dolor, no puede nacer simplemente de la academia, ni de Declaraciones Universales, ni siquiera de convicciones ideológicas por más hondas que estas sean, sino de un quejido, de un grito, de un ¡ay! sentido como propio. Por supuesto que la academia, las destrezas, las Convenciones Internacionales, son necesarias, pero esas vienen después de aquella experiencia fundante y fundamental del dolor del Otro.

Acercarse a los derechos humanos desde el sistema internacional de protección, o partiendo de una particular doctrina social, o de una postura política es un camino errado. Si se quiere ser duradero y estable, profundo y auténtico defensor, es preciso no desorientarse de la experiencia del dolor ajeno experimentado en el propio ser; es necesario dejar que la exterioridad irrumpa en el mundo íntimo, dejarse tocar, remontarse a la protopalabra, a la palabra primera: a ese ¡ay! de dolor que nos remite a alguien, no a algo, que nos hace vislumbrar a una persona, no a una cosa.

Este grito sentido como propio lleva a la compasión. A padecer-con. No los principios políticos, ni los Pactos y Declaraciones. Lo que provoca la com-pasión es oír el grito del Otro y tener la sensibilidad suficiente para responder, para hacerse eco del mismo. La com-pasión pasa así por las entrañas: es una vocación entrañable.

La base de la existencia humana es el sentimiento, no el razonamiento cartesiano del cogito ergo sum, sino el sensio ergo sum. No es el Logos lo fundamental, sino el Pathos: la pasión

Los defensores de los derechos humanos afirman, en el fondo, el principio de la sensibilidad, tomando distancia de la influencia cultural de que la razón lo explica y abarca todo. Nadie es capaz de afirmar hoy, en América Latina, que la razón es lo primero y lo último. Y la acción en favor de los derechos humanos testimonia que, como seres humanos, estamos abiertos hacia arriba y hacia abajo de la razón, a lo a-racional y a lo i-rracional. Y abajo de la razón está la sensibilidad. La base de la existencia humana es el sentimiento, no el razonamiento cartesiano del cogito ergo sum, sino el sensio ergo sum. No es el Logos lo fundamental, sino el Pathos: la pasión.

Y me atrevo a decir que en el origen de la vocación a la defensa de los demás no está principalmente la razón, sino el eros: la empathia, la ternura, la solidaridad, el contacto físico. La vocación del defensor es profundamente erótica, con todo y que sea terrible. Es erótica porque las víctimas le atraen, lo conmueven, y suscitan el pathos, la simpatía, la identificación.

Así, quien defiende los derechos humanos adopta siempre el lugar social de las víctimas, no el de los satisfechos ni el de los poderosos. Así, su denuncia tenga más posibilidades de verdad y de justeza con lo real. Ya lo decía magistralmente el poeta uruguayo Benedetti: “todo es según el dolor con que se mira”. Sólo la mirada lanzada desde las víctimas nos hace plenamente humanos.

La acción de los defensores de derechos humanos es, entonces, un monumental acto de amor: es el fruto de hacerse vulnerable al dolor del otro, al amor gratuito. Además, su actividad es veraz porque nada verdadero se hace sin pasión”.

Hacemos nuestras las palabras de Fernández. Quienes tenemos la vocación por los derechos humanos promovemos la defensa de la humanidad de todas las personas, sin discriminación e independientemente de su postura religiosa, política u orientación sexual. Quienes usan la calificación de defensores de derechos humanos como plataforma personal, o para avalar la actuación del gobierno del cual son afines, el tiempo los revela en su pequeñez. Nuestra mejor recompensa es el cariño de quienes hemos tenido el placer de ayudar, que a su vez nos han ayudado a ser mejores personas.

Publicado por Provea 

Entre Vecinos y Personas con Discapacidad: Constructores de Puentes desde la Solidaridad

La ESCUELA DE VECINOS DE  VENEZUELA, hace un llamado a los venezolanos  para que seamos constructores de puentes desde la solidaridad y la participación.

 

 

 

 

 

 

 

Sociedad dividida

  1. La sociedad venezolana se reconoce como una sociedad profundamente herida y dividida, tenemos un tejido social destruido por dos discursos convertidos en acciones: la polarización y la exclusión, en este contexto desde la ESCUELA DE VECINOS DE  VENEZUELA, hacemos un llamado a los venezolanos y las venezolanas de buena voluntad  para que seamos constructores de puentes desde la solidaridad y la participación.

Nueva ciudadanía

  1. 2. El protagonismo de cada uno se concreta en el ambiente, en la situación que le corresponde vivir y en su capacidad de actuar organizadamente para hacer oír la voz y las acciones a emprender con un sentido constructivo de una nueva ciudadanía desde lo local y lo nacional. Todos somos constructores de puentes desde la solidaridad.

Dos condiciones

  1. En este complejo conglomerado social hay dos condiciones que todos y todas compartimos desde nuestro ser y estar, nos referimos a la situación como vecinos y como personas con discapacidad. En números podríamos decir que somos 30 millones de vecinos y 5 millones de personas con discapacidad, todos estamos cercados por una crisis  global que desmejora la calidad de vida, día a día nos encontramos en las colas y en  las protestas reclamando los derechos, somos caminantes y estamos buscando los  caminos, para recuperar la dignidad como seres humanos que vivimos en  comunidades.

Situación apremiante

  1. Como personas y comunidades entendemos que una situación apremiante es la pérdida de las garantías a nuestros derechos, desmejorando la condición de vecinos – ciudadanos; igualmente, reconocemos a nuestro lado una situación social que se experimenta como un rostro viviente de la pobreza creciente, en el entorno, cada día hay más personas con discapacidad, que individualmente o en familia, salen a la calle,  en igualdad de condiciones que las demás personas, a intentar resolver sus necesidades  básicas y la ausencia de servicios públicos, como buenos vecinos.

Compromiso efectivo

  1. En este sentido, desde las relaciones de vecindad, hacemos un llamado al compromiso efectivo y eficaz con la solidaridad entre los venezolanos, para salir adelante en esta crisis que a todos nos toca vivir, utilizando las herramientas al alcance como nuestra capacidad de organización y participación, para incidir en los actores que toman las decisiones o manifestar nuestra voz y voto en propuestas solidarias para  encontrar soluciones inmediatas y a futuro en la situación país que está a la vista y clama por los cambios necesarios.

 Participación ciudadana y Democracia

  1. Desde la ESCUELA DE VECINOS DE VENEZUELA, respaldamos la participación ciudadana y la democracia, en consecuencia, una oportunidad que se presenta para los vecinos y las personas con discapacidad, es recuperar sus derechos desde la memoria histórica y el camino recorrido, para emprender las decisiones y acciones que contribuyan al cambio que todos queremos desde la participación solidaria y recuperación de la democracia plena como forma de vida entre los venezolanos.

Primeros pasos

  1. Una oportunidad para dar los primeros pasos en este propósito de construir puentes, la encontramos en las fechas conmemorativas cercanas, de interés para los vecinos y las personas con discapacidad, que nos permiten recuperar los caminos del estado de derecho y la legalidad, como un requisito fundamental de la convivencia democrática.
  • La primera fecha se refiere al 27° Aniversario de la aprobación del Reglamento Parcial N° 1 de la Ley Orgánica de Régimen Municipal de 1990, el 22 de  noviembre, un decreto sancionado con el aporte del movimiento vecinal y ciudadano, para orientar desde las experiencias de la participación de la comunidad las relaciones entre las asociaciones de vecinos y otras organizaciones comunitarias con las autoridades locales, estadales y nacionales.
  • La segunda fecha se refiere al 10° Aniversario de la aprobación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo de 2006, el 13 de diciembre, un instrumento internacional elaborado con la activa participación de las personas con discapacidad y sus organizaciones representativas, para lograr una herramienta en la defensa de sus derechos.

Influencia legal

  1. Tanto el Reglamento como la Convención, tienen su influencia en la sanción de leyes nacionales, como: La Ley Orgánica del Poder Público Municipal y la Ley para las Personas con Discapacidad. En ambos instrumentos están nuestros derechos y deberes para el desarrollo de los puentes que se necesitan en nuestro país, para salir de la crisis desde la solidaridad, en el contexto de caminos compartidos.

Camino para construir

  1. El camino que nos lleva a construir puentes, se encuentra en el necesario recorrido por la unidad y la diversidad, características de los vecinos y las personas con discapacidad, donde todos somos constructores de puentes desde la solidaridad.

 Ciudadanía plena

  1. Es un camino hacia la ciudadanía plena, en el marco de fechas conmemorativas y acciones que se pueden emprender, para muestra de nuestro compromiso personal y colectivo desde las comunidades, atendiendo a nuestra condición de vecinos y personas con discapacidad, como constructores de puentes desde la solidaridad y la organización.

Oportunidades de reflexión y acción

  1. Ya apuntamos dos fechas conmemorativas, que se pueden perfectamente complementar con otras oportunidades de reflexión y acción, en este sentido, la agenda está abierta a la consideración de cada persona y de cada organización, que asuma esta propuesta para actuar desde la identidad vecinal y la situación de discapacidad.

 Fechas significativas

  1. En todo caso, son significativas como fechas que acompañan nuestro camino a la solidaridad, con puentes entre todos los venezolanos, las que señalamos a continuación:
  • 1950 El día internacional de los derechos humanos, 10 de diciembre.
  • 1979 El aniversario de la publicación del Reglamento sobre las asociaciones de vecinos, 6 de marzo.
  • 1979 El aniversario de las primeras elecciones municipales separadas, 3 de junio.
  • 1981 El día nacional del vecino,  3 de octubre.
  • 1990 El día de la publicación del Reglamento sobre la participación de la comunidad, 5 de diciembre.
  • 1992 El día internacional de las personas con discapacidad, 3 de diciembre.
  • 2007 El aniversario de la publicación de la Ley para las Personas con Discapacidad, 7 de enero.

 

Iniciar la construcción

  1. En razón de la urgencia de la situación actual las fechas que se indican tienen un carácter ilustrativo, pues queda en la responsabilidad y la voluntad de los vecinos y las personas con discapacidad, a través de sus organizaciones el definir cuándo y cómo iniciar la construcción de los puentes desde la solidaridad.

 Agenda legislativa

  1. Un punto de partida se encuentra en dar nuestro aporte a la agenda legislativa, mediante las propuestas de reforma en los textos legales de interés para los vecinos o las personas con discapacidad.

 Acompañar este proceso

  1. Desde la ESCUELA DE VECINOS DE VENEZUELA, manifestamos nuestra disposición de acompañar este proceso de construcción de ciudadanía, contando con el apoyo y la articulación con otras organizaciones de la sociedad civil venezolana, así como, a partir de acuerdos con municipios que se identifiquen con esta promoción de la participación organizada de los vecinos y las personas con discapacidad, en cada comunidad municipal del país.

En Mérida, a los 22 días del mes de noviembre de 2016

27° Aniversario del Reglamento Parcial N° 1 de la LORM

José Gregorio Delgado Herrera

jgdelgado2011@gmail.com

Teléfono 0416-4747625

ABOGADO graduado en la ULA, 1985

Vecino de la Ciudad de Mérida

Persona con Discapacidad

Corredactor del Reglamento Parcial N°1  de la LORM de 1990

Coordinador General de la  Escuela de Vecinos de Venezuela

Director de la Asociación Civil UNIANDES