La pasión por construir ciudadanía

Por Douglas Zabala

En medio de esta crisis política, social y con mayor dramatismo económica, casi de forma silente en el país, se ha venido gestando un reagrupamiento de nuevos mecanismos de participación política y ciudadana. La polarización de estos últimos años mantiene agobiada a la sociedad, sin darle solución a la misma crisis que la aniquila. Cada vez es más insistente la reaparición de nuevos factores políticos y nuevas conductas, en el accionar con las comunidades hambrientas de todo, incluso necesitadas de nuevas actitudes para asumir los cambios.  Quizás por eso, en Maracaibo, a nadie le deba extrañar que estén surgiendo iniciativas, donde el énfasis sea puesto en la construcción de un nuevo tipo de ciudadanía.

Ya durante el siglo XVII, Jean Jaques Rousseau, en su obra “El Contrato Social”, consideraba necesario la intervención de los ciudadanos en la toma de decisiones públicas, de modo que no se limitara a participar en elecciones solamente. Rousseau describía la participación como un proceso de aprendizaje necesario, para sentar las bases de un contrato social. Desde aquellos días, la participación ciudadana y el esfuerzo por construir ciudadanía, ha sido vista como un enemigo peligroso para los gobernantes y el poder absolutista del Estado.

Aquí en Venezuela, las experiencias participativas de la ciudadanía, tienen cierta relevancia a partir del inicio de la instauración del régimen de democracia representativa, que conocerían los venezolanos después de 1958, y de forma muy particular con la promulgación de la Constitución de 1961. Con el desarrollo de éste ordenamiento jurídico y las iniciativas impulsadas por los partidos políticos, que acompañaban este proceso de cambio democrático, Venezuela incorpora exitosas experiencias de participación ciudadana; pero pagando el precio de un amplio clientelismo político, que hizo crisis en el sistema político y social.

A partir del 1989 entra en vigencia un conjunto de leyes, entre las que se destacan: Ley de Elección y Remoción de Gobernadores, Reforma de la Ley Orgánica del Régimen Municipal y la Ley Orgánica de Descentralización, de Limitación y Transferencia de Competencias del Poder Público. También se incorporaron otras iniciativas legislativas, que contribuyeron al hecho participativo y democrático, afianzando con esto, el proceso de descentralización que se había iniciado en la década de los 80. Leyes como la Ley del Fondo Intergubernamental para la Descentralización (FIDES) y la Ley de Asignaciones Económicas Especiales.

Con la vigencia de la Constitución Bolivariana, se establecen un conjunto de preceptos constitucionales y legales, que se orientan al desarrollo de una sociedad democrática, participativa, protagónica y pluralista. La revalorización de la participación en el campo social, desde la óptica constitucional, se inscribe en un proceso donde se busca afianzar los aportes, que la ciudadanía debe hacer a la nueva gerencia pública, y esto significa que su objetivo primordial seria lograr, una mayor eficiencia en las organizaciones, con el objetivo de ir avanzando en el proceso de construcción de ciudadanía.

Ahora bien, esta construcción de ciudadanía, no se decreta desde arriba, ella implica un largo proceso de aprendizaje, y se transforma en un hecho cultural, sus frutos no se obtienen de inmediato, y como proceso, implica una cotidianidad que se asume cuando se asiste a reuniones, cuando el ciudadano deposita su voto, manifestando en las calles a favor o en contra de una propuesta determinada; en fin, en cada acto donde ejerce y recupera su condición de ciudadano.

Quienes se oponen a la construcción de ciudadanía, libre, democrática, inclusiva y protagónica, contraponiéndole a estos valores la tutela mediatizada del Estado, a través de mecanismos sectarios y excluyentes, bajo formulas no preestablecidas por nuestra constitución, sólo buscan perpetuarse en el poder, convirtiéndose así mismo en un obstáculo para el desarrollo de la sociedad y la misma democracia. De allí, que lo más identificado con una política de cambio social, dentro y fuera de las organizaciones partidistas, en las instituciones del Estado y al margen de ellas, sea el esfuerzo que hagamos en la construcción de ciudadanía.

Quizás esa sea la razón, para que hoy, infinidades de agrupaciones no gubernamentales en el país, hayan comenzado a promover la construcción de ciudadanía, como mecanismo alterno a los tradicionales esquemas de integrar al individuo al accionar político y social.

De forma incipiente, pero con mucha firmeza, nuevos movimientos sociales se están abriendo paso con este propósito. Foro Cambio Democrático, Ciudadanía Activa, Funda Humanos, Mujeres por la Libertad, Red de Organizaciones Vecinales de Baruta, Consorcio Justicia y Desarrollo, Expresión Libre, Grupo La Colina, Frente por la Defensa del Norte de Caracas, Voluntarios Abriendo Caminos, Parlamento Educativo, Región Insular Futuro y Desarrollo, Sinergia y Aragua Sin Miedo, entre otros en el país, comienzan a dar fe de ello.

Aquí en el Zulia se abre paso un interesante Movimiento de Construcción de Ciudadanía, ellos han asumido el reto de llamarse PASION POR MARACAIBO. Este movimiento   liderizado por el zuliano, Carlos Alaimo, un médico y empresario, vinculado a los medios impresos, televisivos y radiales, anda si tanto alarde ni aspaviento, desarrollando un “Movimiento de Voluntarios para la Construcción de Ciudadanía”, junto a un grupo de experimentados dirigentes sociales, sindicales, gremiales, comunitarios y jóvenes universitarios.

Habrá que seguirle la huella a esta iniciativa ciudadana, en esta pasión por construir ciudadanía y hacer de Maracaibo, una ciudad donde nos sintamos orgullosos de ser sus ciudadanos.

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La mística de los DDHH

Rafael Uzcátegui | Se acerca otro 10 de diciembre, fecha en la cual se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos, un tema que como consecuencia del impulso y mística de muchos activistas anónimos del mundo entero, se ha convertido en un tema políticamente correcto en la opinión pública.

Sobre la vocación que los anima a muchos de ellos David Fernández, miembro del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) de Colombia, ha escrito un texto que merece ser citado en extenso, lo cual haremos a continuación, titulado “El origen y la mística de los derechos humanos”. Colombia, en su larga travesía hacia la paz, conoce en carne propia la entrega de muchas personas que, en medio del conflicto, entregaron su propia vida para labrar la dignidad en la vida de los demás:

“En los orígenes de la vocación por la defensa de derechos ajenos se encuentra una experiencia humana concreta, generalmente un rostro. La vocación de los defensores de derechos humanos se inicia como la vida: en un grito sentido en carne propia. Porque la opción por los derechos humanos, por la justicia, por combatir la violencia y el dolor, no puede nacer simplemente de la academia, ni de Declaraciones Universales, ni siquiera de convicciones ideológicas por más hondas que estas sean, sino de un quejido, de un grito, de un ¡ay! sentido como propio. Por supuesto que la academia, las destrezas, las Convenciones Internacionales, son necesarias, pero esas vienen después de aquella experiencia fundante y fundamental del dolor del Otro.

Acercarse a los derechos humanos desde el sistema internacional de protección, o partiendo de una particular doctrina social, o de una postura política es un camino errado. Si se quiere ser duradero y estable, profundo y auténtico defensor, es preciso no desorientarse de la experiencia del dolor ajeno experimentado en el propio ser; es necesario dejar que la exterioridad irrumpa en el mundo íntimo, dejarse tocar, remontarse a la protopalabra, a la palabra primera: a ese ¡ay! de dolor que nos remite a alguien, no a algo, que nos hace vislumbrar a una persona, no a una cosa.

Este grito sentido como propio lleva a la compasión. A padecer-con. No los principios políticos, ni los Pactos y Declaraciones. Lo que provoca la com-pasión es oír el grito del Otro y tener la sensibilidad suficiente para responder, para hacerse eco del mismo. La com-pasión pasa así por las entrañas: es una vocación entrañable.

La base de la existencia humana es el sentimiento, no el razonamiento cartesiano del cogito ergo sum, sino el sensio ergo sum. No es el Logos lo fundamental, sino el Pathos: la pasión

Los defensores de los derechos humanos afirman, en el fondo, el principio de la sensibilidad, tomando distancia de la influencia cultural de que la razón lo explica y abarca todo. Nadie es capaz de afirmar hoy, en América Latina, que la razón es lo primero y lo último. Y la acción en favor de los derechos humanos testimonia que, como seres humanos, estamos abiertos hacia arriba y hacia abajo de la razón, a lo a-racional y a lo i-rracional. Y abajo de la razón está la sensibilidad. La base de la existencia humana es el sentimiento, no el razonamiento cartesiano del cogito ergo sum, sino el sensio ergo sum. No es el Logos lo fundamental, sino el Pathos: la pasión.

Y me atrevo a decir que en el origen de la vocación a la defensa de los demás no está principalmente la razón, sino el eros: la empathia, la ternura, la solidaridad, el contacto físico. La vocación del defensor es profundamente erótica, con todo y que sea terrible. Es erótica porque las víctimas le atraen, lo conmueven, y suscitan el pathos, la simpatía, la identificación.

Así, quien defiende los derechos humanos adopta siempre el lugar social de las víctimas, no el de los satisfechos ni el de los poderosos. Así, su denuncia tenga más posibilidades de verdad y de justeza con lo real. Ya lo decía magistralmente el poeta uruguayo Benedetti: “todo es según el dolor con que se mira”. Sólo la mirada lanzada desde las víctimas nos hace plenamente humanos.

La acción de los defensores de derechos humanos es, entonces, un monumental acto de amor: es el fruto de hacerse vulnerable al dolor del otro, al amor gratuito. Además, su actividad es veraz porque nada verdadero se hace sin pasión”.

Hacemos nuestras las palabras de Fernández. Quienes tenemos la vocación por los derechos humanos promovemos la defensa de la humanidad de todas las personas, sin discriminación e independientemente de su postura religiosa, política u orientación sexual. Quienes usan la calificación de defensores de derechos humanos como plataforma personal, o para avalar la actuación del gobierno del cual son afines, el tiempo los revela en su pequeñez. Nuestra mejor recompensa es el cariño de quienes hemos tenido el placer de ayudar, que a su vez nos han ayudado a ser mejores personas.

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Entre Vecinos y Personas con Discapacidad: Constructores de Puentes desde la Solidaridad

La ESCUELA DE VECINOS DE  VENEZUELA, hace un llamado a los venezolanos  para que seamos constructores de puentes desde la solidaridad y la participación.

 

 

 

 

 

 

 

Sociedad dividida

  1. La sociedad venezolana se reconoce como una sociedad profundamente herida y dividida, tenemos un tejido social destruido por dos discursos convertidos en acciones: la polarización y la exclusión, en este contexto desde la ESCUELA DE VECINOS DE  VENEZUELA, hacemos un llamado a los venezolanos y las venezolanas de buena voluntad  para que seamos constructores de puentes desde la solidaridad y la participación.

Nueva ciudadanía

  1. 2. El protagonismo de cada uno se concreta en el ambiente, en la situación que le corresponde vivir y en su capacidad de actuar organizadamente para hacer oír la voz y las acciones a emprender con un sentido constructivo de una nueva ciudadanía desde lo local y lo nacional. Todos somos constructores de puentes desde la solidaridad.

Dos condiciones

  1. En este complejo conglomerado social hay dos condiciones que todos y todas compartimos desde nuestro ser y estar, nos referimos a la situación como vecinos y como personas con discapacidad. En números podríamos decir que somos 30 millones de vecinos y 5 millones de personas con discapacidad, todos estamos cercados por una crisis  global que desmejora la calidad de vida, día a día nos encontramos en las colas y en  las protestas reclamando los derechos, somos caminantes y estamos buscando los  caminos, para recuperar la dignidad como seres humanos que vivimos en  comunidades.

Situación apremiante

  1. Como personas y comunidades entendemos que una situación apremiante es la pérdida de las garantías a nuestros derechos, desmejorando la condición de vecinos – ciudadanos; igualmente, reconocemos a nuestro lado una situación social que se experimenta como un rostro viviente de la pobreza creciente, en el entorno, cada día hay más personas con discapacidad, que individualmente o en familia, salen a la calle,  en igualdad de condiciones que las demás personas, a intentar resolver sus necesidades  básicas y la ausencia de servicios públicos, como buenos vecinos.

Compromiso efectivo

  1. En este sentido, desde las relaciones de vecindad, hacemos un llamado al compromiso efectivo y eficaz con la solidaridad entre los venezolanos, para salir adelante en esta crisis que a todos nos toca vivir, utilizando las herramientas al alcance como nuestra capacidad de organización y participación, para incidir en los actores que toman las decisiones o manifestar nuestra voz y voto en propuestas solidarias para  encontrar soluciones inmediatas y a futuro en la situación país que está a la vista y clama por los cambios necesarios.

 Participación ciudadana y Democracia

  1. Desde la ESCUELA DE VECINOS DE VENEZUELA, respaldamos la participación ciudadana y la democracia, en consecuencia, una oportunidad que se presenta para los vecinos y las personas con discapacidad, es recuperar sus derechos desde la memoria histórica y el camino recorrido, para emprender las decisiones y acciones que contribuyan al cambio que todos queremos desde la participación solidaria y recuperación de la democracia plena como forma de vida entre los venezolanos.

Primeros pasos

  1. Una oportunidad para dar los primeros pasos en este propósito de construir puentes, la encontramos en las fechas conmemorativas cercanas, de interés para los vecinos y las personas con discapacidad, que nos permiten recuperar los caminos del estado de derecho y la legalidad, como un requisito fundamental de la convivencia democrática.
  • La primera fecha se refiere al 27° Aniversario de la aprobación del Reglamento Parcial N° 1 de la Ley Orgánica de Régimen Municipal de 1990, el 22 de  noviembre, un decreto sancionado con el aporte del movimiento vecinal y ciudadano, para orientar desde las experiencias de la participación de la comunidad las relaciones entre las asociaciones de vecinos y otras organizaciones comunitarias con las autoridades locales, estadales y nacionales.
  • La segunda fecha se refiere al 10° Aniversario de la aprobación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo de 2006, el 13 de diciembre, un instrumento internacional elaborado con la activa participación de las personas con discapacidad y sus organizaciones representativas, para lograr una herramienta en la defensa de sus derechos.

Influencia legal

  1. Tanto el Reglamento como la Convención, tienen su influencia en la sanción de leyes nacionales, como: La Ley Orgánica del Poder Público Municipal y la Ley para las Personas con Discapacidad. En ambos instrumentos están nuestros derechos y deberes para el desarrollo de los puentes que se necesitan en nuestro país, para salir de la crisis desde la solidaridad, en el contexto de caminos compartidos.

Camino para construir

  1. El camino que nos lleva a construir puentes, se encuentra en el necesario recorrido por la unidad y la diversidad, características de los vecinos y las personas con discapacidad, donde todos somos constructores de puentes desde la solidaridad.

 Ciudadanía plena

  1. Es un camino hacia la ciudadanía plena, en el marco de fechas conmemorativas y acciones que se pueden emprender, para muestra de nuestro compromiso personal y colectivo desde las comunidades, atendiendo a nuestra condición de vecinos y personas con discapacidad, como constructores de puentes desde la solidaridad y la organización.

Oportunidades de reflexión y acción

  1. Ya apuntamos dos fechas conmemorativas, que se pueden perfectamente complementar con otras oportunidades de reflexión y acción, en este sentido, la agenda está abierta a la consideración de cada persona y de cada organización, que asuma esta propuesta para actuar desde la identidad vecinal y la situación de discapacidad.

 Fechas significativas

  1. En todo caso, son significativas como fechas que acompañan nuestro camino a la solidaridad, con puentes entre todos los venezolanos, las que señalamos a continuación:
  • 1950 El día internacional de los derechos humanos, 10 de diciembre.
  • 1979 El aniversario de la publicación del Reglamento sobre las asociaciones de vecinos, 6 de marzo.
  • 1979 El aniversario de las primeras elecciones municipales separadas, 3 de junio.
  • 1981 El día nacional del vecino,  3 de octubre.
  • 1990 El día de la publicación del Reglamento sobre la participación de la comunidad, 5 de diciembre.
  • 1992 El día internacional de las personas con discapacidad, 3 de diciembre.
  • 2007 El aniversario de la publicación de la Ley para las Personas con Discapacidad, 7 de enero.

 

Iniciar la construcción

  1. En razón de la urgencia de la situación actual las fechas que se indican tienen un carácter ilustrativo, pues queda en la responsabilidad y la voluntad de los vecinos y las personas con discapacidad, a través de sus organizaciones el definir cuándo y cómo iniciar la construcción de los puentes desde la solidaridad.

 Agenda legislativa

  1. Un punto de partida se encuentra en dar nuestro aporte a la agenda legislativa, mediante las propuestas de reforma en los textos legales de interés para los vecinos o las personas con discapacidad.

 Acompañar este proceso

  1. Desde la ESCUELA DE VECINOS DE VENEZUELA, manifestamos nuestra disposición de acompañar este proceso de construcción de ciudadanía, contando con el apoyo y la articulación con otras organizaciones de la sociedad civil venezolana, así como, a partir de acuerdos con municipios que se identifiquen con esta promoción de la participación organizada de los vecinos y las personas con discapacidad, en cada comunidad municipal del país.

En Mérida, a los 22 días del mes de noviembre de 2016

27° Aniversario del Reglamento Parcial N° 1 de la LORM

José Gregorio Delgado Herrera

jgdelgado2011@gmail.com

Teléfono 0416-4747625

ABOGADO graduado en la ULA, 1985

Vecino de la Ciudad de Mérida

Persona con Discapacidad

Corredactor del Reglamento Parcial N°1  de la LORM de 1990

Coordinador General de la  Escuela de Vecinos de Venezuela

Director de la Asociación Civil UNIANDES

 

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De la masacre de El Amparo a Barlovento

Marino Alvarado | Las razias represivas denominadas Operación de Liberación del Pueblo (OLP) vuelven a dejar como resultado una nueva masacre contra el pueblo. Esta vez más grave. La desaparición forzada y asesinato de 12 personas en la población de Barlovento. El pasado 26 de noviembre el Ministerio Público informó que por esa masacre habían sido detenidos 11 efectivos del Ejército.

Lo ocurrido no es casualidad. Desde hace varios meses he venido denunciando junto a otros activistas de derechos humanos que los grupos comando de varios organismos policiales y de la Guardia Nacional, los han transformado en escuadrones de la muerte. Se le ha dado tanto poder para atropellar a la población, que no pueden evaluarse como sucesos aislados.

Es también una consecuencia directa del progresivo proceso de militarización de la seguridad ciudadana, hasta el punto de involucrar ya no solo a la Guardia sino al Ejército. Varios años involucrando a la Fuerza Armada de manera inconstitucional en una labor que le corresponde a las policías. Una distorsión en las políticas públicas de seguridad que no ha logrado disminuir el delito, pero si incrementado las violaciones a los derechos humanos.

No podemos olvidar que en 2006 integrantes del Ejército también realizaron otra masacre en la población de La Paragua, cuando asesinaron a seis mineros. Desafortunadamente, por esa masacre, los responsables fueron condenados a menos de cinco años de cárcel.

Lo ocurrido con la masacre de Barlovento poco se diferencia de la masacre de El Amparo ocurrida en octubre de 1988, cuando fueron asesinados por policías y militares 14 pescadores. Es la misma historia de graves violaciones a los derechos humanos mediante el uso deliberado de las armas para asesinar a mansalva a población indefensa. Tal como ayer, fue la constancia de los familiares y sobrevivientes en denunciar lo que permitió que se conociera la verdad. Igualmente la asesoría prestada por organizaciones de derechos humanos, pues las familias contaron con el respaldo de la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz.

En esta oportunidad, en la investigación sobre la desaparición forzada-asesinato en Barlovento, hay que reconocer una rápida y eficaz actuación del Ministerio Público, que en los últimos tiempos ha dado muestras de mayor capacidad y voluntad para investigar las violaciones a los derechos humanos perpetradas por policías o militares o casos muy graves como la masacre de Tumeremo.

No obstante, si se cuenta cada mes la cantidad de personas que presuntamente son ejecutadas en los operativos OLP, en el país, estamos en presencia de una masacre continuada

No basta que voceros del Ministerio de la Defensa hayan públicamente afirmado que se facilitó la investigación de la masacre de Barlovento. Esa actitud es positiva. Sin embargo, si se sigue alentando a los cuerpos policiales y militares para que intervengan en las zonas populares con los niveles de violencia que actúan, posiblemente se repetirán las masacres. No obstante, si se cuenta cada mes la cantidad de personas que presuntamente son ejecutadas en los operativos OLP, en el país, estamos en presencia de una masacre continuada.

Es urgente detener los operativos OLP. Se requiere una política de seguridad ciudadana que combata el delito con eficacia, pero con pleno respeto a los derechos humanos y que de verdad le dé importancia a las políticas preventivas. Una política de seguridad ciudadana que retome la filosofía original de la Gran Misión a Toda Vida que fue peligrosamente distorsionada por el gobierno de Nicolás Maduro, quien reivindica las políticas de mano dura, las cuales han fracasado históricamente en Venezuela y América Latina.

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Dr Dhananjayan Sriskandarajah es Secretario-General de CIVICUS, la alianza global de la sociedad civil

La Mitología de la Libertad y la Democracia

Por  Dhananjayan Sriskandarajah

 

Dr Dhananjayan Sriskandarajah Secretario-General de CIVICUS, la alianza global de la sociedad civil

 

LONDRES, Nov 7 2016 (IPS) – Muchos ciudadanos estadounidenses creen instintivamente que aún viven en la tierra de la libertad, pero un nuevo sistema de calificación de derechos globales muestra que el país es mucho menos tolerante de lo que piensan.

El primer examen sistemático a nivel mundial que evalúa cuán bien los países defienden las libertades cívicas fundamentales -para protestar, organizar y reclamar-, revela un significativo deterioro en la protección de estos derechos constitucionales en Estados Unidos.

Desde las calles hasta el internet, el espacio cívico está siendo disputado y restringido, amenazado por una nueva era de autoritarismo de Estado. Personas de color y movimientos sociales como Black Lives Matter experimentan rutinariamente y de primera mano, acoso y violencia policial. Arrestos masivos, el uso de fuerza excesiva, leyes que exigen la obtención de autorización previa para reuniones pacíficas e infiltración encubierta de policías en protestas pacíficas eran antes el territorio de regímenes autoritarios, pero estas tácticas conflictivas y barbáricas están siendo usadas con cada vez más frecuencia por el Estado para suprimir a sus propios ciudadanos.

La batalla por la libertad en internet es furiosa, impulsada por la Agencia Nacional de Seguridad, posiblemente los líderes mundiales en recolectar información de las comunicaciones electrónicas privadas de la gente. ¿Qué tanta libertad de expresión puede haber cuando estamos conectados a un sistema de vigilancia de tan terrorífico potencial opresivo?

Los Estados Unidos, por supuesto, no es el único y hay decenas de países en el mundo en los cuales los gobiernos están reprimiendo protestas con incluso más fuerza, cerrando organizaciones con débiles pretextos y silenciando brutalmente la disidencia al intimidar y asesinar defensores de Derechos Humanos, abogados y periodistas investigativos.

Desde las calles hasta el internet, el espacio cívico está siendo disputado y restringido, amenazado por una nueva era de autoritarismo de Estado.

Puede que las violaciones de derechos en países como Bahrein, China, Cuba, Etiopía, Irán, Corea del Norte y Arabia Saudita sean bien conocidas, pero la escala de la actual crisis global de derechos es impactante.

Los resultados del último Monitor CIVICUS concluyen que más de 3,2 billones de personas viven actualmente en países donde el espacio cívico está siendo reprimido o cerrado. Lo más alarmante es ver cuán pocos países tienen espacio abierto según esta clasificación – tan solo 9 de los 104 de los que se posee información verificada.

En muchas democracias maduras y respetables como los Estados Unidos, Australia y Hungría, el espacio cívico se enfrenta a una nueva ola de amenazas. Justo hace una semana, una autoridad de las Naciones Unidas expresó sus preocupaciones sobre Australia, donde un paquete de nuevas leyes, así como el vilipendio público de defensores de Derechos Humanos por parte de altos dirigentes gubernamentales, está teniendo un “efecto escalofriante” en la sociedad civil. Citó una variedad de medidas que ahora se combinan para generar “una enorme presión” sobre la sociedad civil, desde la intensificación de leyes de opacidad informativa, hasta la proliferación de legislación en contra de las protestas.

Europa podría ser considerada el hogar de todos los nueve países clasificados como “abiertos”, pero no todo marcha bien allá tampoco. Hungría, que en algún momento fuese un ejemplo de esperanza democrática luego de la Guerra Fría, ahora clasifica como un país que posee espacio cívico “obstruido”. En el último año, al encontrarse en el centro de los flujos de refugiados hacia Europa desde Siria y el norte de África, el gobierno húngaro ha instalado una cerca en torno a la frontera en el sur de Hungría, y presentado un paquete de políticas que restringen la inmigración y aumentan los controles en la frontera. Las ONGs que han criticado la respuesta gubernamental han sido amenazadas con ser ilegalizadas y sometidas a investigaciones judiciales y administrativas sin fundamentos, mientras que periodistas francos han enfrentado rutinariamente cargos criminales por difamación presentados por políticos.

Si bien la élite está permitiendo estos abusos, es la combinación de estos con la desigualdad económica que ha impulsado resistencia civil en todo el espectro político. Por un lado, los movimientos radicales masivos de Occupy y los revolucionarios de la Primavera Árabe buscaron un cambio de sistema. Por el otro, el populismo Anti-Sistema alimentado de diferentes formas por la insurgencia de militantes de Trump y algunos separatistas del Brexit, sigue de cerca una revuelta alianza de nacionalistas de derecha que manejan narrativas tóxicas y divisivas que buscan culpar a la llegada masiva de desplazados a Europa, de todos los problemas de la sociedad.

La tecnología es un catalizador para estos cambios y está moldeando nuestros hábitos electorales. La ventaja de movilización que la Campaña Presidencial de Obama en 2008 creó al construir nuevas herramientas para aprovechar grandes flujos de información, es accesible para todos ahora, y hace de la organización colectiva una tarea más fácil que nunca. Sin embargo, a pesar de toda esta información, las encuestadoras están teniendo cada vez más problemas para predecir ganadores. En los referendos recientes en Reino Unido y Colombia, las encuestas se equivocaron. ¿Podría alguien declarar el resultado de la carrera presidencial en América con alguna certeza, incluso un día antes de las elecciones?

Para algunos gobiernos, esta democracia desastrosa e impredecible ha generado un reflejo autoritario aparentemente irresistible. Temerosos de su propia gente, muchos Estados están tomando medidas para evitar que sus ciudadanos critiquen la autoridad o exijan que sus necesidades sociales y económicas básicas sean satisfechas. Desde los activistas locales hasta las grandes ONGs internacionales, los actores de la sociedad civil están siendo vilipendiados por gobiernos que los acusan de ser agentes de poderes extranjeros, dedicados a desestabilizar las mismas comunidades a las que pertenecen y cuyos derechos buscan proteger.

Quizás podamos mitologizar la libertad, pero solo una sociedad civil libre y vibrante mantiene a raya el extremismo, la intolerancia y la exclusión. Las restricciones estimulan las condiciones febriles en las que prospera el populismo de derecha y es hacia este terreno que muchas democracias maduras en el mundo se dirigen.

Quien sea que se convierta en el próximo Presidente de los Estados Unidos, enfrenta una decisión crucial entre restaurar por completo las libertades cívicas de los ciudadanos o seguir la tendencia global que está socavando la legitimidad de nuestros gobiernos y dañando nuestras democracias.

Una democracia saludable no solo se sustenta en la ausencia de violaciones; necesita que aquellos que detentan el poder, tomen medidas proactivas para garantizar la acción ciudadana, para tolerar la oposición y proveer plataformas para el diálogo significativo. Los gobiernos de Estados Unidos y el resto del mundo deben dejar de temer el poder de su gente, y en su lugar incentivar la ciudadanía activa.

Lea el texto original en inglés: Aquí

Traducción al español: Javier Liendo para Sinergia

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